Era tan fácil recordar el pasado por el que había vivido, recordar todo lo que había sufrido y todo por lo que había sonreído, era fácil para mi cuando caminaba en silencio poder imaginar mis sentimientos revueltos en todos esos momentos, unos cuantos que quisiera borrar, unos cuantos que siempre quisiera recordar. Aveces sentía que los más fáciles de visualizar eran aquellos que me hacían mal y una vez más me encontraba encerrada en esa jaula en medio del bosque, esa jaula que me enseñaba todo lo hermoso de la vida a mi alrededor, pero esa jaula que no me permitía salir a vivirla.
Poco a poco me fui dando cuenta que cada quien va construyendo su jaulita, que cada momento mal vivido, mal experimentado equivalía a una reja de ella, pero que la llave siempre se encuentra en el corazón, en ese pequeño órgano que bombea sangre del que hablo casi siempre, que la llave la tengo yo y que de mi depende si quiero salir o no, soy yo la que se sabe los trucos para abrir el candado, los trucos para querer salir y destrozar esas rejas que me tienen bien encerrada, soy yo quien decide si quiere salir y ver ese bosque maravilloso que me entregó la vida, es cuestión de decidir como quiero vivir y más que todo.. hacia donde quiero ir.
